Terminé mi
turno como siempre a las ocho de la mañana, dejé recostada a mi paciente
después de bañarla y darle el desayuno; me despedí de ella y de don Alvaro, el
único hijo varón de la señora y el único que vive con ella, de 58 años muy
atlético y muy sano en todo el sentido de la palabra.
·
Recuerde
que hay que comprar los pañales don Álvaro.
Nos vemos mañana.
·
Nos vemos
mañana, Mary; si Mary, a las once que vaya para el gimnasio yo le traigo los
pañales. Nos vemos mañana, “SI DIOS
QUIERE…”.
Me voy para
mi casa en El Cerrito, un pueblo cercano a la ciudad de Cali que es yo donde
trabajo. Mi rutina normal, lo mismo de
todas las mañanas en mi casa. A eso del
medio día algo interrumpe mi cotidianidad, cuando a las 11:48 de la mañana
suena mi celular, miro el número del que me llaman, antes de contestar,
desconozco el número…
·
Alo – me contesta una voz desconocida para
mí…
Por favor,
Mary…
·
Sí, con
ella, en qué le puedo colaborar?, quién me habla?
·
Usted
conoce a don Álvaro?, es que le estoy llamando del gimnasio a donde él viene a
hacer ejercicio…
·
Si, dígame,
qué pasó?
·
Mire, lo
que pasa es que a don Álvaro le dio algo raro y está desmayado, aunque está
respirando… No hemos podido contactar a
alguien de la familia…
Aterrada me
llevo las manos a la cabeza, con los ojos exorbitados y la boca desparramada,
trato de coordinar la situación…
·
Uy, no me
diga, yo no estoy en Cali, yo estoy en El Cerrito, hoy tengo descanso, pero ya
me dispongo a ubicar a una de las hermanas…
Después de
un rato considerable, a eso de las 11:55, logré comunicarme con una de las
hermanas quien me dijo:
·
Si Mary, ya
vamos corriendo para allá… Me acabaron
de llamar y me dijeron que al parecer a Álvaro le ha dado como un mareo y que
se desmalló…
Me quedé
tranquila, al fin y al cabo ya había alguien de la familia al frente de la
situación. Pero a las 11:58 nuevamente
entra a mi celular una llamada del mismo número que me llamó en un
principio… De una contesté y hablé sin
saber lo que me iban a decir…
·
Si mire, yo
ya hablé con una de las hermanas y dicen que ya van para allá.
Yo ya iba a
colgar porque pensé que me llamaban para saber si ya la familia sabía, pero no,
se trataba de otra cosita, entonces la voz me dijo:
·
No Mary, es
que yo no sé qué hacer… Es que don
Álvaro está boca abajo, está respirando, pero no responde y yo no sé qué hacer…
·
Voltéelo
boca arriba y llame una ambulancia, y váyase inmediatamente con él para la primera
clínica que encuentre…
Me quedé
intranquila y a eso de las 12:13 volví a llamar a la hermana para saber cómo iba
la diligencia y si ya ella estaba al frente de esta emergencia…
·
Hola Mary, si,
ya estamos todos en la clínica, ya están atendiendo a Álvaro, el médico todavía
no sale y todavía no sabemos qué es lo que ha pasado. Yo te llamo inmediatamente sepamos algo. Gracias.
Ahora si me
tranquilicé totalmente y continué con mis labores habituales aunque me
inquietaba qué le había podido suceder a un hombre tan saludable y sano como
don Álvaro como para desmallarse así.
Poco antes de almorzar, a eso de la 12;28 decidí llamar nuevamente para
saber cómo evolucionaba el paciente, sin embargo, no solo no me contestaron
sino que apagaron el celular. Lo comenté
en mi casa desde mi punto de vista, como si hablara mi corazón…
·
Ah, como
que ya paso todo. Deben estar hablando
con el médico…
·
O se están
despidiendo de él…
La
respuesta de mi hermana me molestó extrañamente, pero ignoré su comentario… Me
dispuse tranquilamente a servir el almuerzo y almorcé plácidamente. En el momento en que estaba recogiendo los
platos para llevarlos a la cocina, sonó mi celular a las 12:48, rápidamente y
con una alegría inusual contesté… No me
dieron tiempo a nada…
·
Mary, Álvaro murió…
Como dice
mi amigo del facebook Joaquin Piqueras “La vida no es más
que un breve camino hacia la nada”. Cómo
es que a ese hombre yo lo dejó a las 8 de la mañana en perfectas condiciones y
a 12:40 minutos más o menos ya está muerto…
Es verdad como dice mi amigo, también virtual, Paco Gomez Escribano “No somos na…”…
Imágenes bajadas de internet



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