miércoles, 31 de agosto de 2016

NO HAY DERECHO A TANTO DERECHO...

El tema del matoneo y la discriminación en las escuelas y colegios sinceramente ya ralla en la más absoluta inocencia y candidez.  El padre de familia piensa que peleando con el colegio y con los otros padres de familia está haciendo la gran defensa de su hijo; ja ja ja pobrecitos todos.  El muchacho tiene es que aprender a conocerse a sí mismo.  Para poder defenderse tiene que aprender a reconocer y aceptar los complejos que lo debilitan haciéndolo presa fácil de burlas y sátiras. 

A mí me curan del bulling o matoneo desde muy niña y con una fórmula que no alivia sino que cura para siempre cualquier mal, fórmula que me dispongo a compartir, aunque tengo claro que todos los cuchos como yo la conocen perfectamente porque en su tiempo la padecieron aunque hoy en día hagan alarde de placer con ella, y no por eso salimos a intentar suicidarnos, ni confundimos la sexualidad, ni nos aislamos del mundo, ni tenemos una tara o un trauma que nos ocasione alguna frustración.

No tengo bien claro si estoy en segundo o tercero de primaria, en cualquier caso no tengo más de ocho o nueve años, porque yo estoy en tercero de primaria a los nueve años y es cuando muere mi mamá y ella es la antagonista principal en esta novela.

Como digo, debo tener unos ocho o nueve añitos, debo estar en segundo o tercero de primaria, en un día cualquiera de esta etapa de mi vida salgo al recreo o descanso cotidiano dentro de la jornada escolar, en medio de la algarabía derivada de esta circunstancia alcanzo a escuchar que alguien grita: “Magnolia Correa a que no me da con la correa…”.  Al escuchar esta burla yo me giro para saber quién es que se está burlando de mí y veo a dos compañeras de mi curso que, obviamente hoy en día no tengo ni el menor recuerdo de quienes son esas personitas, salen corriendo, huyendo de mí.  Entonces yo me lleno de ira y salgo a correr tras ellas con el único fin de cascarlas por la gravísima ofensa proferida.

Yo no recuerdo qué pasa con una matera, no sé si ellas tropiezan con la matera y se caen o soy yo la que tumba la matera, no sé, esto no lo tengo claro.  El hecho es que a mí me llaman a la dirección para que le lleve una razón a mi mamá.  Sin testigos, sin firmas, sin lecturas de decretos o derechos, solo verbalmente me dicen: “mañana se tiene que presentar con su mamá, de lo contrario será devuelta…”.  Al llegar a casa al mediodía después de la jornada escolar de este día, le doy la razón a mi mamá sin mayores detalles, simplemente: “mamá que mañana usted se tiene que presentar en la dirección porque si no me devuelven”.

Al día siguiente, mi mamá se presenta conmigo ante la directora a recibir la queja y la sentencia del castigo por mi mal comportamiento.  Esta reunión no dura mucho rato, mi mamá se va para la casa y yo me quedo en la escuela a cumplir con la jornada escolar normalmente.  Sin embargo, esto aún no termina, porque el verdadero valor de esta enseñanza está en el episodio que me espera al llegar a casa al mediodía después de esta jornada escolar.

Este día, al mediodía después de la jornada escolar llego a casa, entro y mi mamá me está esperando con la correa en la mano, me da una paliza, advirtiéndome: “yo no estoy desocupada, no sea pendeja, a mí no me haga perder el tiempo por sus peloteras.  Ah, y cuentecita con irle a contar a su papá de esta pela, porque le volteo el mascadero ”.   Porque mi papá no admite que nos den garrote ni él nos da jamás garrote.

Pero aún falta el castigo verdaderamente doloroso del cual yo no me entero hasta ese momento: “la directora dice que este mes no vas a izar bandera por indisciplinada”.  Yo soy la mejor del curso.

Esto es muy suficiente para curarme de cualquier matoneo, bulling, burla, sátira o como se le quiera llamar.  Lejos de intentar suicidarme o cualquier otra locura, aprendo a aceptar mi apellido, lejos de causarme traumas o frustraciones, entiendo que Correa es mi apellido para toda la vida. Y realmente durante toda mi vida esta burla de “Magnolia Correa a que no me da con la correa” se repite y se repite y yo simplemente convivo con ella y ya.