miércoles, 31 de mayo de 2017

LOS 93 DE TOÑA


Apenas voy a conocer a Toña, la esposa del tío Pedro, a quien tampoco conocí y que  falleció hace ya muchos años. A la celebración de los 93 de Toña nos ha invitado Amparo, la prima que hace muchos años no veíamos, hija del tío Pedro y de Toña.  Me impresionó la lozanía y lucidez de una mujer a esa edad y después de haber parido y criado como a ocho hijos, además de haber sido papá y mamá para cuatro nietos.
Los del Cerrito éramos como quince de la familia que íbamos para Buga, con más ganas de averiguar cuentos y bochinches del abolengo que de cualquier otra cosa.  Aunque la verdad sea dicha, este tipo de asambleas progenies son una delicia, en donde salen a relucir todo tipo de susceptibilidades que nos ayudan a comprender el porqué de muchas de nuestras sensibilidades.



Charla va y  charla viene alguien pregunta por la descendencia del primo Tair, hijo de la tía Maruja ambos, madre e hijo, ya fallecidos.  El primo Tair, a quien tampoco conocí y mucho menos a su familia, fue un prospero narcotraficante en los años 70s y 80s.   Dicen que logró almacenar una fortuna incalculable de la  misma manera se comenta que llegó a conformar una prole incontable.  Del primo Tair cuentan que una vez se dio cuenta que las autoridades le venían rastreando la avioneta en la cual se trasladaba y este, ni corto ni perezoso, sin pensarlo más de una vez, disque aterrizó la nave y le prendió candela y se escapó del operativo oficial.  Tuvo una muerte trágica el primo Tair, mencionan que se estrelló borracho contra un muro de una de las estaciones de gasolina que eran de su propiedad, antes de cumplir los 50 años de edad.



Entonces la prima Maribel, preguntó: que hay de los hijos de Tair?

Todos en la inmunda, contesta la prima Amparo, todos están regados y llevados.  Aquí en Buga tan solo hay dos de ellos, uno es moto ratón y otra tiene un puesto de arepas. 

Yo estoy un poco retirada y le pregunto al primo Blas, que también es del Cerrito como yo, por tanto a este si lo conozco de toda la vida, cuántos eran pues los hijos de Tair?

Hasta donde yo alcancé a seguirle el rastro, eran veintiocho, contesta Blas, no sé si habrá más.?  ¡Increíble, no! Veintiocho hijos si es una cosa estrafalaria tanto en varones como en mujeres, veintiocho hijos si es algo grotesco así en pobres como en ricos.

Entonces no alcanzó la fortuna para tanta gente? Pregunto yo asombrada.

Si, si alcanzaba porque era mucha la riqueza que dejó, contesta Blas, pero los muchachos no la supieran manejar, se volvieron locos y la dilapidaron integra.

El desenlace de la vida y la fortuna del primo Tair y su enorme familia no es muy distinto al final de la vida y el caudal económico de la gran mayoría de estos personajes que logran  amontonar enormes posesiones a costa de todo tipo de sacrificios, personales y ajenos,  morales y sociales, etc., porque prevalece por encima de cualquier otra condición la ambición por el dinero abundante, dinero abundante que, en la gran mayoría de los casos, ocasiona todo tipo de tragedias y conflictos a la sociedad e incluso hasta dentro de esas mismas familias.  No obstante, esta historia de vida del primo Tair se repite y se repetirá desde siempre y hasta siempre…



Ya al terminar la tarde emprendemos el camino de regreso al pueblo.  Veníamos seis personas en el carro.  Mis dos hermanas, mi tio Luis, dos primas y yo.  La charla corre por cuenta de las dos primas y gira en torno a la vida de pareja de una de ellas.  Los demás escuchamos y quizás hasta pensamos pero nada más.   Esta parrafada se refiere a la dura y cruel vida que ha llevado la protagonista de la historia al lado de su marido de toda la vida, este parloteo nos pone al tanto de cómo ha transcurrido la vida de esta heroína al lado de su único marido.



La comedianta, en medio de quejas y  lamentos por la dolorosa vida que ha vivido con el hombre y por el hombre en cuestión, nos cuenta a todos nada en secreto ni mucho menos aquí entre nos, como es que hace de todo para que este victimario se vaya de la casa. 
He ido a todas partes; a donde me dicen voy; hago todo lo que me digan y no he podido sacarlo de la casa.  Ya no se qué hacer, estoy desesperada.  La otra prima apenas escucha, la verdad parece que ninguna de los demás tenemos algo que aportar a la conversación.  Todos nos limitamos a sentir lástima por la prima, ¡pobrecita, que mujer tan sufrida!.  De repente, de labios de la otra prima parece salir la explicación y, por ende, la cura para nuestra conmiseración.

No será prima que de tantas cosas que vos le hiciste durante tantos años a ese hombre para retenerlo y que no se te fuera,  todavía hay algo que no has disuelto? Dice la otra prima, con lo cual me deja boquiabierta.

No, yo ya deshice todo, todo.  Lo único que me faltaba era el trabajo que me hizo doña fulana, te acordas de la señora de Buga, donde yo iba?...


Esta sí que es una historia bien repetitiva. Cada vez me doy mayor cuenta, que no se trata de posición económica, ni mucho menos es cuestión de estudio o del nivel intelectual de una persona.  Pero si es un asunto de muy poca estima y de  valor propio mínimo, desafortunadamente muy generalizado entre las mujeres, los tales trabajos de hechicería para amarrar a un hombre sin tener visión de que se está haciendo es a un encarte para toda la vida.   Definitivamente y para todo el mundo “la vida no se queda con nada, tarde o temprano nos pasa la cuenta de cobro”.

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martes, 30 de mayo de 2017

ENCUENTRO SANTO


14 de Julio de 2015, a eso de  las 12:45 de la tarde,  estoy terminando de arreglar la cocina  después del almuerzo; escucho que  llaman a  la puerta y  me asomo por la ventana entreabierta para ver quién es que me necesita.  Es una hermosa morena de unos 10 o 12 añitos, cabello ondulado tirando a crespo, lleva una humilde licra y una sencilla camisetica, tiene una diadema con un moño rojo; esta  niña anda vendiendo unas galletas muy comunes y corrientes, nada especial. 

Yo  soy una persona muy poco emocional, algo insensible y dura de corazón, además jamás apoyo este tipo de ventas callejeras;  sin embargo,  esta criatura logra tocarme el corazón con la humilde y triste expresión de su rostro, gestos apenas lógicos según la narración de la cruz tan pesada que debe cargar este pobre ser humano a tan  corta edad.  

Buenas 

Buenas 
        
·         Mire señora, estoy vendiendo estas deliciosas galleticas a $300 cada una y 3 por $1.000.  Me  puede colaborar?



·         Deme una, respondí sorprendida.

Me entro a buscar unos $500 o $700 para darle a la niña.  Tan solo encuentro en mi cartera $300.  Pero bueno, vuelvo a la ventana y recibo las galletas y le pago a la niña y cuando voy a entrarme a continuar con mis labores, comienza para mí un Encuentro Santo.

·         Señora, usted de pronto tiene un poquito de comida para que me dé?  Es que yo ando con mi abuela y mi hermano…

·         Ay mami, solo tengo un poquito de frijoles, pero nada más, o sea, no tengo arroz, ni carne, solo tengo un poquito frijoles…

·         No importa, es que ya tengo mucha hambre…

Me entro dispuesta a servir el poquito de frijoles en un plato pequeño y llevárselo a la niña a la calle.  Pero, cuando tomo el platico para llevárselo a la calle, de repente pienso que no hay necesidad, que entro a la niña para que se coma los frijoles en el comedor.  Cuando ya va a entrar a mi casa, la niña le hace una seña a la abuela y al hermano para que la esperen y pasa al comedor.  Se sienta y empieza a comer al tiempo que me va contando sus trágicas circunstancias de vida…

·         Es que tengo una rabia porque le pedí un poquito de comida a mi hermano y me contestó que cada uno tenía que conseguir su comida… 

·         Mmm…  Me quedo sin palabras, no encuentro qué decir porque no sé qué pensar o cómo definir ese comentario referente a la solidaridad interna de esa familia.  De alguna manera intento entablar una charla con la chica…

·         Porque no estás estudiando? pregunto extrañada,

·         No estoy estudiando porque mi papá me vendió los cuadernos y los uniformes…

·         Y eso, porqué hizo eso tu papá?

·         Porque, pues, usted sabe como son  los viciosos…, tengo dos hermanos, uno de 18 que vive con nosotros y uno de 15 que tiene mujer…

·         Uuuyyy, y eso porque un hombre tan niño ya con esa responsabilidad?

·         Porque mi abuela lo echó de la casa y allá donde se fue a vivir conoció a la muchacha…
·         Y ustedes también tienen problemas de vicio? pregunto un poco nerviosa,

·         Nooo, jum…

·         Y entonces con quien viven ustedes?

·         Nosotros vivimos con mi abuela, la mamá de mi papá,  y estamos vendiendo esas galletas para pagar una casa, porque uno así viviendo en una pieza mi papá cada rato llega a formar problemas, en cambio en una casa es distinto, no?.

·         Y tu mamá?

·         Mi mamá nos abandonó cuando yo tenía 5 años.

·         También tiene problemas de vicio?

·         Siii, claro.  Ah y además tengo 3 hermanos en bienestar…

·         Y eso, porque esa vida tan trágica?

·         Jum, yo no sé…

·         Y nunca volvieron a saber de tu mamá?

·         No, como nosotros vivimos en Cali y ella vive en Palmira, hace como 15 días que vinimos a buscarla y nos dijeron que hacía como 2 semanas que estaba desaparecida y a mi papá le dijeron que a ella la habían matado…

·         Mirá, no hay jugo para sobremesa, pero tengo gelatina, queres?

·         Uyyy siii, rico. 

Mientras tanto, mientras la niña se come un poquito de frijoles y me cuenta su catastrófica vida, yo estoy buscando un billetico de 1.000 o 2.000 pesitos para darle a la pobre muchachita, pero en mi cartera no queda un solo peso, ni en billete ni en moneda; mi cartera está absolutamente barrida.   Súbitamente mis ojos se fijan en un billete de $10.000 que estaban debajo del vidrio del escritorio, los cuales yo tenía destinados para comprar una tela para una batola.  No me importa, en ese momento comprendí que $10.000 para mí no son mucho y sin embargo para esa criatura significan bastante, así sea tan solo un almuerzo.   En el momento en que yo tomo el billete, tocan suavemente a la puerta y yo salgo a ver de quien se trata ahora.  Veo un muchacho de mal aspecto sentado en el andén al frente de mi casa y a una señora morena y alta llamando a mi puerta…

·         Buenas tardes señora…  

      Buenas tardes, ya ella sale es que se está comiendo un poquito de frijoles…

·         No señora, ella es una atrevida y no tiene por qué irse entrando así a alguna parte sin decir nada…

·         Pero  si ella le hizo una seña y le dijo que la esperara…

·         No señora, ella no me dijo nada, gracias.

·         Bueno señora, ella ya sale.



No sé describir el gesto de esa niña cuando recibió un devaluado billete de $10.000 y tampoco logro descifrar la emoción que me quedó a mí después de escuchar esa historia tan triste.  Si todo lo esa niña me dijo es verdad o mentira no lo puedo saber, pero sí sé que me hizo sentir que sí tengo corazón…

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LA VECINA DEL FRENTE

Durante mucho tiempo  estuvo desocupada la casa al frente de la mía, pues la dueña de esa propiedad vive en el extranjero con hijos y nietos y, al morir su madre, decide vender esta casa porque no tiene pensado venir con frecuencia al país y los inquilinos que ha tenido le han ocasionado muchos problemas.  Así es que, cuando menos lo pensé,  llegó un señor mayor con todo y corotos que después supe que venía de la capital.  Todo normal, un señor muy amable con quien no paso del saludo.

Yo toda la vida he convivido con mi hermana menor.  Ya somos también mujeres muy mayores,  pero que jamás salimos de la casa paterna; toda nuestra vida en la misma casa.  No tenemos ya padres y jamás tuvimos hijos.  Cabe destacar la armoniosa relación tan fraternal que nos ha unido toda la vida.   Sin ser yo excesivamente simpática, es verdad que mi hermana si es un poco menos afectuosa con los vecinos y más si son desconocidos que apenas están llegando al pueblo.  Se trata de un tema de timidez más que de orgullo o vanidad.  En términos generales somos tan distintas como el agua y el aceite, mi hermana es la abnegación sin medida, el apego incondicional y yo soy todo lo contrario, cruelmente realista y de un desapego absoluto.



A los pocos días, yo noté como el vecino del frente salía todas las mañanas a barrer el andén de su casa de una manera muy particular.   Dos cosas me llamaron la atención en esa labor de este caballero, una es que todos los días lo hacía a la misma hora, más o menos a las 6:45 de la mañana y la otra es que barría y barría y volvía a barrer.  De tal manera que las dos hermanas nos burlábamos un poco del vecino del frente, puesto que ya casi le sacaba brillo al pavimento.
Siempre a la misma hora…, justamente la misma hora en que mi hermana salía a trabajar; y así empezó todo…, barrida va, barrida viene; entre tanto que mirada va mirada viene.  Así fue como empezó una relación de pareja normal y corriente en personas mayores entre mi querida hermana menor y el vecino del frente.    


     
El vecino del frente resultó ser un hombre decente, noble y educado; un buen hombre como dirían las abuelas.  De igual manera, también mi hermana menor ha sido y es una excelente persona además de ser una gran trabajadora.  De tal forma que, la nueva pareja parece acoplarse de un modo muy apropiado. 

Pasado algún tiempo, llega el día de organizarse dándole forma a su nuevo hogar.  Para mí no fue tan duro por mi personalidad recia, pero para ella si debe haber sido muy difícil dejar su casa de toda la vida y dejarme a mí, su compañera de siempre.   Desde ese momento jamás volvimos a hablar nosotras privadamente porque las pocas veces que ella pasaba a la casa iba con él, entonces se hablaba de generalidades.  Yo observaba calladita pero, obviamente, no tenía a quien hacérselo notar.  Sin embargo, no falta aquel que le conoce la vida a todo el mundo y va contando la vida de todo el mundo.  Estos héroes le llegan a uno sin que uno los busque. 




Entonces durante algún tiempo estuvo un constructor haciendo unas reparaciones en el segundo piso de la casa del frente.  Este personaje, que se caracteriza por contar todo, lo de los demás porque lo de él si no lo cuenta; me comento ciertos episodios que pudo conocer mientras hacia su trabajo. 

Este hombre me comentó como los primeros días cuando mi hermana iba a pasar a nuestra casa, mía y de ella,   de manera muy cariñosa el vecino del frente se lo impedía y ella terminaba desistiendo de ir a visitarme.  Este hombre me contó que ya después, cada que mi hermana tenía la intención de pasar a saludarme, el vecino del frente se enfermaba.  También me dijo el constructor que un día, cuando mi hermana iba a salir para ir a mi casa, las llaves de esa casa no aparecieron  por alguna parte.  Por último, dice el constructor, que escucho cuando el vecino del frente, muy cariñosamente le dijo a mi hermana: “de ahora en adelante quiero que su hermana sea simplemente, LA VECINA DEL FRENTE”



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domingo, 28 de mayo de 2017

CUIDADORA DE PACIENTES II



Estando muy joven aún, tuve una paciente muy noble y muy querida, doña Irene tenía como 82  años, vivía en Palmira con el esposo.  Tenía como cinco hijos, pero tres de ellos eran los más constantes y los que siempre estaban pendientes de sus dos viejitos.  La casa era en un segundo piso, yo era la enfermera encargada del cuidado de doña Irene porque, además de su avanzada edad, ella había sufrido un accidente cerebro-vascular  debido a lo cual tenía un lado de su cuerpo prácticamente paralizado.  Yo trabajaba interna y salía un fin de semana cada quince días, había también una señora que se encargaba de las labores domésticas.  Cuando teníamos que salir de la casa, generalmente para atender citas médicas de doña Irene, era todo un show porque, para bajarla de ese segundo piso, nos tocaba a la empleada y a mí hacer un enorme esfuerzo.



Como ya lo dije, para sacar a doña Irene de la casa nos tocaba sentarla en una sábana, cada una de nosotras, la empleada y yo, a cada lado de la señora cogiendo una punta de esta sábana y la paciente nos echaba sus brazos a nosotras por los hombros y así, cargada en esta sábana  tratábamos de bajarla por las escaleras, haciendo muchas paradas porque la risa no nos dejaba hacerlo de una.  Doña Irene siempre nos decía: “muchachas, cuidado me dejan caer, porque ahí si quedo linda…” y ahí mismo teníamos que parar porque no podíamos de la risa y ella seguía: “ve, estas pendejas me van a tirar al suelo…”, gritaba ella y nosotras a carcajadas nos tocaba parar mientras nos pasaba la risa.  Doña Irene lloraba mucho por un hijo que había muerto recientemente, luego soltaba una carcajada, echaba un chiste y seguía llorando.



Además de recordar esta etapa de mi vida laboral con un especial cariño por doña Irene y su gran familia, también hay una anécdota particularmente extraña que deseo compartir con un poco de vergüenza pero también con un poco de satisfacción, satisfacción, sobre todo, porque jamás lo volví a hacer. 
Una vez, para el cumpleaños de la empleada de la casa, nos sentamos en las gradas a escuchar música de Darío Gómez y a tomarnos unos cuantos aguardientes desde las siete de la noche, que ya había acostado a doña Irene, como hasta las once de la noche cuando intentamos pararnos para irnos a dormir… no nos pudimos levantar del piso… porque, como no nos movimos para nada mientras estábamos tomando, pues nos emborrachamos verracamente... pero nada como el guayabo que padecí al otro día de esta fuma…

Como pude me levanté del suelo y me fui a acostar, como siempre en la cama de doña Irene, a los pies de ella.  En el cuarto había un ventilador que siempre tenía que estar prendido y esto sí que es cierto que me hizo un enorme daño.  Inmediatamente me acosté y empecé a recibir ese viento yo también comencé a vomitar y mi paciente desesperadita,  tratando de  cuidarme la borrachera apenas me decía: “acuéstese boca arriba mija, para que ese viento no le haga tanto daño”.  “’¿Mijita, usted está muy mal?”.   “Levánteme mija, yo le hago una agüita…”.



Al otro día el guayabo o resaca es algo tan indescriptible como invivible, yo no me podía levantar de la cama.  Como al medio día llamó la hija de doña Irene, que por favor me pasará a mí al teléfono y la viejita, de puro alcahuete, le dijo que yo estaba en el baño.  Esta desazón solo se me pasó con jugo de maracuyá, aposta el jugo que más me repugna.  Esto fue motivo de bromas para muchos días porque doña Irene siempre me hacía la misma mofa:  “¿quiere un aguardientico mija?” y se burlaba de cómo hacía yo aquel día durante aquella memorable e irresponsable borrachera.

Yo salía a descansar cada quince días y entonces quedaba encargada de la paciente, la empleada doméstica.  Y así sucesivamente cuando ella salía a descansar, pues yo me encargaba de la casa.  Pero una vez hubo un cambio de empleada y mi descanso se cruzaba con el de la nueva empleada.  Entonces yo procuré solucionar este impase, no le vi problema.     Ergo, yo le dije a la nueva señora que saliera ella en la primera semana  para que no se me alterara mi salida.   Entonces así lo hicimos. 

Cuando llegó uno de los hijos de doña Irene, un viejo antipático muy creído porque tenía más de un peso, y me preguntó por la “muchacha nueva”, yo le contesté que había salido a descanso porque sino se cruzaba con mi día de salida y que las dos no podíamos salir el mismo día porque alguna tenía que quedarse con doña Irene.  El viejo se enojó  y me echó, me dijo: “no señorita, es que usted no manda aquí y si no le gusta, pues ahí está la puerta”.   Yo no le contesté, llamé a la hija de doña Irene, la encargada de los dos viejitos y le dije que yo ya me tenía que ir porque  el hermano de ella ya me había echado y le conté porque…  entonces ella me dijo: “no señorita, así no es, que no sea tan pendejo que él tampoco es el que manda y si tampoco le gusta, pues que salga”.  “Espéreme un momento que ya voy para allá”.  Efectivamente llegó y le llenó la taza  al hermano y por último le dijo:  “ella se va siempre y cuando usted me consiga una enfermera igualitica a ella para mi mamá”.  Ese viejo se disculpó pero yo ni lo voltee a mirar.

Después de este incidente, estuve como 11 meses más con doña Irene, me dio mucho pesar porque lloró mucho cuando me le fui. 


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jueves, 25 de mayo de 2017

CONTROL DEL PENSAMIENTO





Constantemente tenemos noticias de hechos lamentables, muchas veces hasta criminales, cometidos por personas normales, gente de bien, en algunas ocasiones casi honorables, que nos asombran y nos dejan tan perplejos el suceso como el personaje y la calidad de ambos.

Este tipo de acontecimientos generan todo tipo de juicios y manifestaciones que, ante la falta de argumentos válidos que los expliquen plenamente, terminan con la lógica simplista, pero colectiva, de que:  “al personaje se le corrió la teja… “, es decir, que se volvió loco.  Esto puede ser cierto, pero no es tan sencillo.


La pregunta planteada es: ¿a una persona se le correcta la teja de un momento a otro, es decir,  una persona se vuelve loca sin ton ni son, como por arte de magia…?.   ¿No será más bien que este es un proceso gradual que se gesta poco a poco en el mundo interno del pensamiento individual, alimentado y azuzado constantemente  desde el exterior por el acontecer de una  colectividad…?.

Mucho se oye hablar del autocontrol y hasta hay trucos o normas que nos enseñan a desarrollarlo y practicarlo de tal manera que nuestra reacción ante una emoción, buena o mala pero emoción, sea lo suficientemente analizada y calculada de manera responsable.

Sin embargo, superado el momento y controlada la situación  ¿qué sucede con el motivo que ocasionó aquella emoción?, ¿qué o cuáles pensamientos se  nos han quedado y los repetimos inconscientemente, gastando en nuestro interior más de la energía que no sacamos a flote cuando controlamos el referido impulso?.



El autocontrol es una herramienta muy útil en nuestra vida cotidiana indiscutiblemente, pero lo será mucho más si nos apoyamos en el conocimiento y consciencia de nuestro pensamiento para el dominio y control del mismo.  El direccionamiento, manejo y control del pensamiento es una tarea muy difícil de realizar, a veces parece imposible puesto que exige un alto grado de consciencia y concentración para su observación constante, pero los resultados valen la pena.

“TODO PENSAMIENTO REPETITIVO MERECE NUETRA MÁXIMA ATENCIÓN, CONTROL Y DOMINIO”, bien sea para realizarlo o para corregirlo, pues nos está indicando alguna idea por materializar en cualquier momento.  Observar y reconocer nuestros pensamientos permanentemente, nos permite ejercer dominio y control sobre ellos de tal manera que podamos calmar la tempestad interior que nos sobrecarga de sensaciones y emociones en las cuales gastamos inútilmente nuestras más puras energías. 

La verdad, yo soy una convencida de que el trabajo efectivo por aliviar nuestro planeta comienza en la intimidad del universo individual; esa es la energía que hay que bajar (iras, dudas, envidias, malicias, juicios, etc.); si logramos depurar nuestra contaminación interior, indudablemente estamos haciendo un aporte más que significativo a la descontaminación del medio ambiente.




El pensamiento se puede realizar, corregir o depurar, pero jamás se debe ignorar o desconocer…

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miércoles, 24 de mayo de 2017

CUIDADORA DE PACIENTES I

Tengo unos veintitrés años, vivo en la casa paterna en un pueblo cercano a la capital, acabó de terminar mi preparación académica como auxiliar de enfermería, por consiguiente estoy empezando mi vida laboral y productiva de forma independiente, es decir, no estoy dispuesta a trabajar en clínicas u hospitales sino que quiero ubicarme como cuidadora del paciente en su casa.  Y así es durante todo mi exquisito ejercicio profesional.



El primer empleo que consigo es en la capital.  El paciente es un señor de noventa y dos años, el patriarca de una importantísima  familia de mucha tradición, prestigio y reconocimiento en todos los sectores de todo el país.  El trabajo es interna, o sea, que tan solo voy a mi casa el fin de semana cada quince días.  Obviamente, que es la primera vez que yo salgo de mi casa, me hace mucha falta mi familia, por ende, todo el tiempo estoy llorando, aunque estoy feliz de mi trabajo y mi paciente me ha aceptado maravillosamente.

Una de esas noches nos sentamos mi paciente y yo a ver un concurso internacional de belleza que están pasando en la televisión nacional y mundial.  Don Lisimaco,   mi paciente, tiene significativa relación con el citado concurso y maliciosamente me dice:
·         “Mijita, hay que prender muchas veladoras para que nos vaya muy mal… ”.



Y así se hace y así sucede; toda clase de velas y veladoras encendidas por toda la casa… velas y veladoras encendidas que resultan ser bastante eficientes y cien por ciento efectivas.  Ese año a Colombia le fue muy mal en este concurso y Don Lisimaco y su familia eran los únicos felices por este motivo en todo el país.    

   

Este trabajo lo recuerdo con especial cariño porque es del único empleo que me han echado, a pesar de mi excelente desempeño profesional y de mi enorme empatía con mi paciente y con el resto de la familia Zuluaga.  Un día que me encuentra llorando, Don Lisimaco me dice cariñosamente:

·         “Ay Mijita, yo estoy muy contento con usted, pero es mejor que se vaya para su casa porque sino usted se me va a morir de tristeza…”. ..   Y hasta ahí llegué con Don Lisimaco Zuluaga.


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II

sábado, 20 de mayo de 2017



CUENTAS PENDIENTES POR PAGAR

... por pagar a la vida…

En el mundo financiero, el monetario, siempre sabemos lo que debemos y lo que nos adeudan, más no siempre pagamos o no nos pagan; pero lo que a veces se nos olvida es que la vida es el más perfecto sistema de crédito en el cual sí no quedan deudas porque todas se cobran y todas se pagan…   En ambos casos esto se designa de una manera muy diciente:  “CUENTAS POR COBRAR”  y  ”CUENTAS POR PAGAR”.  En uno y otro  aspecto, se calculan unos intereses que incrementan el valor a pagar, eso no tiene mucho misterio y sí mucha justicia.


Sin embargo,   por lo regular justificamos nuestras malas acciones y esto hace que las olvidemos, muchas veces; pero a la vida no se le olvida, eso está ahí, como una cuenta pendiente por pagar, en este caso.  De todas maneras, olvidadas o no, la factura nos llega en cualquier momento y aquí si no hay una posibilidad distinta a la de pagar, generalmente donde más nos duele.

Recuerdo una pareja que vivió en mi vecindario hace muchos años.  Se trata de un profesor, su señora esposa financiera y sus dos hijos varones.  Me tocó ver a esta vecina con un ojo moreteado por el puño del marido, otro día la vi en la E P S haciéndose tratamientos médicos porque el caballero le dio un golpe que le desvió el tabique nasal.  También soy testigo cuando ella pasó corriendo a meterse a la casa de una amiga buscando protección porque este hombre andaba repartiéndole patadas y trompadas a ella donde le cayeran.    Ni hablar de mujeres en la calle.  Ese fue el plato del día durante los, más o menos 20, años que esta mujer resistió al lado de este patán.  Siempre se ha dicho que ella es muy jodida, en esta condición de ser muy jodida han justificado, amigos y parientes del marido, el maltrato físico y moral al cual fue sometida esta estúpida señora durante su convivencia matrimonial;  también se dice que ha sido una extraordinaria madre, una gran ama de casa y una esposa correcta.



Esto sí sé que se lo ha retribuido muy bien la vida.
Después de la separación ella se fue del país con sus dos hijos y el caballero siguió en el mismo vecindario.  Esta pareja anda  por los 60 y 65 años respectivamente, más o menos.  De ella sé poco, de él sí sé un poco más porque siguió viviendo en la misma casa.  Con el tiempo este hombre se volvió a casar, esta vez con una profesora 30 años menor que él y con quien tuvo una niña.  Durante casi 10 años vivió la nueva pareja en la misma casa y luego se mudaron a una mucho más moderna y les perdí el rastro.   Pero seguimos teniendo amigos en común.

Hace pocos días me visito un amigo profesor con el objetivo de averiguarme por su gran amigo, mi ex vecino el profesor protagonista de esta historia.  Según este amigo, la nueva compañera se la jugó al hombre de una manera muy cruel.  Dicen las malas lenguas que esta dama resultó muy casquivana y cuando el marido llegó de un viaje se enteró que su querida andaba muy díscolamente con un profesor y con un pastor…
Este dolido marido ha logrado despertar el pesar de todos sus amigos, porque el honor del varón no puede admitir que a su mujer se la toque otro varón,  qué diremos de dos, y cuando yo hablo de la facturita que el profe tenía pendiente de pago, me dicen que es que la esposa era una mujer muy jodida…  ah ja, como no, en eso de jodida justifican los malos tratos físicos y morales, con eso de jodida excusan las innumerables mozas que le aguantó.  A la mujer también le duele sentirse reemplazada…



Ahora le tocó al profe pagar sus cuentas pendientes y con intereses muy altos, porque fueron muchos los errores, intereses de usura prácticamente, porque repetía el mismo error;  aunque ahora trate de ponerla a ella por el piso, ella es tan solo el instrumento del cual se valió la justiciera vida.  De igual manera a ella también le queda pendiente esta facturita, porque a las leyes de la vida si nos tenemos que someter todos, toditos sin excepciones.  Para el sistema de cobro y pago de la vida no hay categorías ni estratificación social.  Mejor dicho, no hay palanca que sirva.

Entre tanto, yo si es que no siento un mínimo de lástima por el profe, todo lo contrario, me siento a reír a carcajadas del profe, mientras voy pasando revista a las cuenticas que me van llegando y que tengo acumuladas pendientes de pago…


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