lunes, 26 de septiembre de 2016



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Como de costumbre, anoche cuando me retiré a descansar, programé la alarma del celular para que me despertara a las 4:30 de la madrugada con el fin de irme a las 5:00 a hacer un poco de ejercicio.
A eso de la 1:24 de la mañana desperté y me percaté que estaba cayendo una leve llovizna, en consecuencia, apagué el despertador, pues ya no podía ir a caminar.  Me volví a quedar dormida hasta las 3:26 de la mañana y ya no estaba lloviznando ni había llovido muy fuerte.  Sin embargo, a eso de las 4:20 volvió a lloviznar muy suavemente, pero no más.  Entonces, me levanté a las 4:30 y después de orar, fui al baño y me arreglé para la ocasión de irme a caminar.
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Cuando iba llegando al estadio, sentí como unas chispitas que me golpeaban en la cara, seguí caminando y las chispitas continuaron sobre mis mejillas, seguí caminando y pensé:  “!ay¡ San Pedro me está dando besitos…”.  Inmediatamente un delicado viento me susurró en el oído derecho: “te lo advertí a la 1:24, pero no te importo”.  Ignoré este reclamo y seguí mi camino.  Una vez estuve en el estadio, un nuevo bisbiseo, pero ahora  en el oído izquierdo, me hizo estremecer con el siguiente reproche: “te lo recordé a las 4:20, pero no hiciste caso”.   Ya me dio rabia con tanta manipulación de San Pedro, lo enfrenté y le contesté en un tono altanero, como siempre lo hago con él: “mire, CUANDO HAY VOLUNTAD, HAY CAMINO y mi voluntad es caminar, hacer ejercicio y la estoy haciendo, haga usted la suya, haga usted su voluntad…”
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A San Pedro le molestó mucho mi argumento así como mi tono altanero, por tanto comenzó a soltar una llovizna un poco más gruesa.  Entendido el escarmiento que San Pedro me estaba aplicando, decidí no permitirle gozar con su revancha y levanté la cabeza para que la lluvia bañara mi rostro.
Aunque San Pedro quedó algo molesto conmigo, yo, en  cambio,  le estoy infinitamente agradecida porque la lluvia recibida en el rostro, relaja los músculos de la cara lo que se refleja en la apariencia de una piel más joven y bonita.  Por lo tanto, por hacerme ver hoy más joven y bonita, GRACIAS SAN PEDRO….

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miércoles, 7 de septiembre de 2016

ESTAFA VIRTUAL

Sinceramente la tecnología puede ser tan maravillosa como perversa; el jueguito delas redes sociales se presta tanto para sanos intercambios culturales como para cualquier tipo de relaciones peligrosas.  Pues sí, esto fue lo que le sucedió a Teresa en uno de esos chats que buscan parejas y disque se arman yuntas de diversas nacionalidades, religiones, culturales, etc.

Teresa es una noble y humilde mujer de cincuenta años de edad, soltera y sin hijos.  Dedicada exclusivamente a su labor de enfermera particular como cuidadora de ancianos y a su casa que comparte con la hermana mayor, también soltera y sin hijos.

Teresa es una mujer extremadamente cándida, sin embargo, esta condición contrasta notoriamente con una extraña socarronería que la lleva a buscar pretextos románticos para defender sus pendejadas.
De tal manera que cuando menos se pensó, Teresa ya estaba encarretada con un militar yanqui, uno de los admiradores del tal chat.  Este supuesto militar le enviaba muchas fotos pero ni una con el uniforme, siempre vestido de civil; nada de ojos azules, cabello rubio y sí que menos un tipo corpulento, nada de eso, más bien tirando a indio. 

Este John de sesenta años de edad, piloto del ejército estadounidense, este hombre se encuentra en una misión de paz del gobierno americano en Kabul, Afganistán; es separado hace cuatro años porque la mujer se le “fue con hombre malo”, ja ja ja.  Apenas tiene un hijo que tiene trece añitos de edad y está internado en un orfanato en Alemania por que no tiene con quien dejarlo, por esta razón está buscando una buena compañera de vida para una relación seria y para que le ayude a criar a su pequeño hijo. 
John tiene la respuesta muy bien estudiada para todo lo que ella le pregunta sobre su vida y su trabajo, sin embargo, cuando Teresa le pregunta si conoce Colombia desvía la conversación sobre otro asunto y nunca le contestó si sí o si no, simplemente evadió.  En tan solo 6 raticos que charlaron ya se sabían la vida del uno y del otro al derecho y al revés.  En tan corto tiempo y menos trato aún, ya John le había hablado a su hijo de Teresa y este, el pequeño, ya estaba ansioso por    conocer a su nueva mamá a la “mía esposa”.

En un tiempo record de cinco días, en los que se conocieron y hablaron únicamente por internet, ni siquiera por teléfono, ya el hombre venía para Colombia a conocerla, porque al terminar Agosto terminaba su labor en Kabul y obtenía su retiro, pero que le hiciera el favor de recibirle un paquete.  Al preguntar Teresa:  ¿qué tipo de paquete?, el hombre le contesta que es un dinero que él va a enviar por una naviera alemana donde él tiene el fondo.  Dice John que son ochocientos mil euros que corresponden a su parcela, debe ser como  jubilación en Colombia.  Ya todos nos asustamos, ¡tantísimo dinero¡,  eso es algo ilegal.   

Inmediatamente Teresa se resiste, azuzada por los demás ella le pregunta que ¿si puede averiguar en la fiscalía o en la policía de Colombia?.  Pero John la convence de que no hay problema porque el agente lo envía con todos los documentos legales haciendo énfasis en que él es un representante del gobierno americano y no puede darse el lujo de cometer ilícitos.

Finalmente, el hombre trata de seducirla con el elemental cuento de que como va a meter en problemas a la “mía esposa”  y la manda a hablar con el agente de la naviera y que le diga  que ella es la esposa y que el agente le dice cuánto le toca pagar a ella acá.   Ya más bien asustada, Teresa le escribe a John: “no estoy en condiciones de enviarte ni de recibirte nada, ni dinero ni paquetes de ninguna clase”…    Esta fue la última conversación entre esta fugaz pareja virtual, porque el hombre se abrió del chat.
Pensamos que la estafa era que fuera a hacerle el pago al tal agente de la naviera, no sabemos en sí en qué consistía.  Esta debe ser una nueva modalidad de estafa, como los del mensaje de texto en los celulares anunciando que se había ganado un carro pero que tenía que recargar un número celular que ellos le daban y mucha gente recargaba más de una vez hasta que por fin caía en cuenta que lo estaban tumbando.  Hay otra modalidad que llega un mensaje al  celular que trae un trasteo donde viene escondido un dinero.


Te invito a visitar mis blogs.              Textale/Magnolia Stella Correa Martinez,
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