jueves, 17 de noviembre de 2016

LAS CREENCIAS...


Si existe alguna diferencia entre los Seres Humanos, esa son sus creencias.  

"Lo que cada quien cree, crea en su entorno."
"Creer es Crear"


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Cuando aquí se habla de creencias no se está haciendo referencia a algún dogma religioso o a alguna devoción  o filosofía política particulares; tampoco se puede limitar a la ideología que identifica a una comunidad específica.  No.  No es algo de esto en especial y es todo esto, y más, en general.

En todas las culturas antiguas existe la creencia de que el único sentimiento real es el amor y que de este se derivan todas las demás emociones.  Las filosofías más prístinas enseñan que solo existe el bien porque somos almas comprometidas entre sí en un servicio de amor.  De tal manera que la diferencia entre el amor y el odio radica en la percepción individual de ciertas circunstancias, personas o cosas que se han encontrado en esta vida en aras de una asistencia mutua para la manifestación del amor divino.


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Pues bien, ya al final de mis días de paseo por este planeta yo apenas estoy conociendo estas teorías y, como es apenas lógico, también apenas estoy tratando de identificar el fundamento de mis creencias.  Pero lo estoy haciendo bien, empezando por darlo y recibirlo todo desde el amor, a mi manera y entendiendo que cada quién lo expresa a su manera y desde su comprensión.



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Con base en todo lo anterior, comprendo a toda persona que dedique algo de su valioso tiempo a tirarle piedras a árboles sin fruto, porque estas son almas puras con quienes comparto una misión de amor desconocida para ambos, pero que cada uno la vive y la manifiesta con su estilo personal.  De tal manera que de mi parte un infinito "Dios le pague" por ayudarme a aliviar mis fracasos y frustraciones con sus críticas, burlas, odios, sarcasmos, etc.  Gracias, Gracias, Gracias.  





jueves, 3 de noviembre de 2016



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Hay decisiones de vida bastante difíciles de entender para la gran mayoría de las personas.  Es el caso de los habitantes de la calle que se multiplican por el mundo sin que haya a la vista una solución de fondo en alguna parte.  Personas de toda índole social, cultural, religiosa, etc. en algún momento de su vida, consciente o inconscientemente, deciden seguir su instinto de vida nómada y encuentran en la calle el lugar acogedor que no hallan en casa como la generalidad de las personas sí lo hacen.
Las duras condiciones de vida que ofrece la calle como hábitat para un Ser Humano, hacen que se sienta y se trate a esta comunidad con lástima o compasión, lo que tan solo sirve para alimentar la malicia y el abuso en estos personajes.  De igual manera el habitante de calle se percibe como un ser dañino por el resto de la sociedad y debido a esto se hacen inútiles y crueles juicios que tan solo generan la intolerancia de la sociedad con los indigentes de donde se deriva tan solo una caduca violencia. 
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En ambos casos, ni lástima ni juicios, solucionan en algo la raíz de este absorbente flagelo, por lo cual definir políticas sociales por caridad o con autoridad es cortar ramas, simplemente pañitos de agua tibia que terminan siendo  más bien caldo de cultivo para mayores problemas sociales.  Tenemos que entender que lo que para nosotros es normal como lo es tener una casa  a donde llegar, gozar de un baño y de ropa para cambiarse todos los días, disfrutar del alimento habitual y cotidiano, inclusive la recreación, la información etc. es precisamente lo que ellos rechazan, la mayoría de ellos no quieren ese estilo de vida y, por ende, no se les debe obligar a aceptarlos, no quiere decir que no se atiendan sus necesidades. 

Es lógico que alguna solución debe haber para atender las innumerables necesidades que demanda esta comunidad cada vez mayor, pero una enmienda basada en el respeto y la aceptación de un estilo de vida diferente por parte de la sociedad y también el habitante de calle tiene que aprender a sobrevivir sin hacerle daño al resto de la sociedad, porque tampoco es viable que se convierta en el verdugo  del resto de la humanidad…  

lunes, 26 de septiembre de 2016



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Como de costumbre, anoche cuando me retiré a descansar, programé la alarma del celular para que me despertara a las 4:30 de la madrugada con el fin de irme a las 5:00 a hacer un poco de ejercicio.
A eso de la 1:24 de la mañana desperté y me percaté que estaba cayendo una leve llovizna, en consecuencia, apagué el despertador, pues ya no podía ir a caminar.  Me volví a quedar dormida hasta las 3:26 de la mañana y ya no estaba lloviznando ni había llovido muy fuerte.  Sin embargo, a eso de las 4:20 volvió a lloviznar muy suavemente, pero no más.  Entonces, me levanté a las 4:30 y después de orar, fui al baño y me arreglé para la ocasión de irme a caminar.
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Cuando iba llegando al estadio, sentí como unas chispitas que me golpeaban en la cara, seguí caminando y las chispitas continuaron sobre mis mejillas, seguí caminando y pensé:  “!ay¡ San Pedro me está dando besitos…”.  Inmediatamente un delicado viento me susurró en el oído derecho: “te lo advertí a la 1:24, pero no te importo”.  Ignoré este reclamo y seguí mi camino.  Una vez estuve en el estadio, un nuevo bisbiseo, pero ahora  en el oído izquierdo, me hizo estremecer con el siguiente reproche: “te lo recordé a las 4:20, pero no hiciste caso”.   Ya me dio rabia con tanta manipulación de San Pedro, lo enfrenté y le contesté en un tono altanero, como siempre lo hago con él: “mire, CUANDO HAY VOLUNTAD, HAY CAMINO y mi voluntad es caminar, hacer ejercicio y la estoy haciendo, haga usted la suya, haga usted su voluntad…”
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A San Pedro le molestó mucho mi argumento así como mi tono altanero, por tanto comenzó a soltar una llovizna un poco más gruesa.  Entendido el escarmiento que San Pedro me estaba aplicando, decidí no permitirle gozar con su revancha y levanté la cabeza para que la lluvia bañara mi rostro.
Aunque San Pedro quedó algo molesto conmigo, yo, en  cambio,  le estoy infinitamente agradecida porque la lluvia recibida en el rostro, relaja los músculos de la cara lo que se refleja en la apariencia de una piel más joven y bonita.  Por lo tanto, por hacerme ver hoy más joven y bonita, GRACIAS SAN PEDRO….

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miércoles, 7 de septiembre de 2016

ESTAFA VIRTUAL

Sinceramente la tecnología puede ser tan maravillosa como perversa; el jueguito delas redes sociales se presta tanto para sanos intercambios culturales como para cualquier tipo de relaciones peligrosas.  Pues sí, esto fue lo que le sucedió a Teresa en uno de esos chats que buscan parejas y disque se arman yuntas de diversas nacionalidades, religiones, culturales, etc.

Teresa es una noble y humilde mujer de cincuenta años de edad, soltera y sin hijos.  Dedicada exclusivamente a su labor de enfermera particular como cuidadora de ancianos y a su casa que comparte con la hermana mayor, también soltera y sin hijos.

Teresa es una mujer extremadamente cándida, sin embargo, esta condición contrasta notoriamente con una extraña socarronería que la lleva a buscar pretextos románticos para defender sus pendejadas.
De tal manera que cuando menos se pensó, Teresa ya estaba encarretada con un militar yanqui, uno de los admiradores del tal chat.  Este supuesto militar le enviaba muchas fotos pero ni una con el uniforme, siempre vestido de civil; nada de ojos azules, cabello rubio y sí que menos un tipo corpulento, nada de eso, más bien tirando a indio. 

Este John de sesenta años de edad, piloto del ejército estadounidense, este hombre se encuentra en una misión de paz del gobierno americano en Kabul, Afganistán; es separado hace cuatro años porque la mujer se le “fue con hombre malo”, ja ja ja.  Apenas tiene un hijo que tiene trece añitos de edad y está internado en un orfanato en Alemania por que no tiene con quien dejarlo, por esta razón está buscando una buena compañera de vida para una relación seria y para que le ayude a criar a su pequeño hijo. 
John tiene la respuesta muy bien estudiada para todo lo que ella le pregunta sobre su vida y su trabajo, sin embargo, cuando Teresa le pregunta si conoce Colombia desvía la conversación sobre otro asunto y nunca le contestó si sí o si no, simplemente evadió.  En tan solo 6 raticos que charlaron ya se sabían la vida del uno y del otro al derecho y al revés.  En tan corto tiempo y menos trato aún, ya John le había hablado a su hijo de Teresa y este, el pequeño, ya estaba ansioso por    conocer a su nueva mamá a la “mía esposa”.

En un tiempo record de cinco días, en los que se conocieron y hablaron únicamente por internet, ni siquiera por teléfono, ya el hombre venía para Colombia a conocerla, porque al terminar Agosto terminaba su labor en Kabul y obtenía su retiro, pero que le hiciera el favor de recibirle un paquete.  Al preguntar Teresa:  ¿qué tipo de paquete?, el hombre le contesta que es un dinero que él va a enviar por una naviera alemana donde él tiene el fondo.  Dice John que son ochocientos mil euros que corresponden a su parcela, debe ser como  jubilación en Colombia.  Ya todos nos asustamos, ¡tantísimo dinero¡,  eso es algo ilegal.   

Inmediatamente Teresa se resiste, azuzada por los demás ella le pregunta que ¿si puede averiguar en la fiscalía o en la policía de Colombia?.  Pero John la convence de que no hay problema porque el agente lo envía con todos los documentos legales haciendo énfasis en que él es un representante del gobierno americano y no puede darse el lujo de cometer ilícitos.

Finalmente, el hombre trata de seducirla con el elemental cuento de que como va a meter en problemas a la “mía esposa”  y la manda a hablar con el agente de la naviera y que le diga  que ella es la esposa y que el agente le dice cuánto le toca pagar a ella acá.   Ya más bien asustada, Teresa le escribe a John: “no estoy en condiciones de enviarte ni de recibirte nada, ni dinero ni paquetes de ninguna clase”…    Esta fue la última conversación entre esta fugaz pareja virtual, porque el hombre se abrió del chat.
Pensamos que la estafa era que fuera a hacerle el pago al tal agente de la naviera, no sabemos en sí en qué consistía.  Esta debe ser una nueva modalidad de estafa, como los del mensaje de texto en los celulares anunciando que se había ganado un carro pero que tenía que recargar un número celular que ellos le daban y mucha gente recargaba más de una vez hasta que por fin caía en cuenta que lo estaban tumbando.  Hay otra modalidad que llega un mensaje al  celular que trae un trasteo donde viene escondido un dinero.


Te invito a visitar mis blogs.              Textale/Magnolia Stella Correa Martinez,
                                                           Elsucesodehoy.blogs.pot.com – actualidad,
                                                           apulsopropio.blogs.pot.com – cuentos,
                                                           materiayespíritu.blogs.pot.com – trascender,
                                                           extractosdevida.blogs.pot.com – crónicas,
                                                           extractosderealidad.blogs.pot.com – novelas,

                                                           vivirpensandolavida.blogs.pot.com – pensamientos.

miércoles, 31 de agosto de 2016

NO HAY DERECHO A TANTO DERECHO...

El tema del matoneo y la discriminación en las escuelas y colegios sinceramente ya ralla en la más absoluta inocencia y candidez.  El padre de familia piensa que peleando con el colegio y con los otros padres de familia está haciendo la gran defensa de su hijo; ja ja ja pobrecitos todos.  El muchacho tiene es que aprender a conocerse a sí mismo.  Para poder defenderse tiene que aprender a reconocer y aceptar los complejos que lo debilitan haciéndolo presa fácil de burlas y sátiras. 

A mí me curan del bulling o matoneo desde muy niña y con una fórmula que no alivia sino que cura para siempre cualquier mal, fórmula que me dispongo a compartir, aunque tengo claro que todos los cuchos como yo la conocen perfectamente porque en su tiempo la padecieron aunque hoy en día hagan alarde de placer con ella, y no por eso salimos a intentar suicidarnos, ni confundimos la sexualidad, ni nos aislamos del mundo, ni tenemos una tara o un trauma que nos ocasione alguna frustración.

No tengo bien claro si estoy en segundo o tercero de primaria, en cualquier caso no tengo más de ocho o nueve años, porque yo estoy en tercero de primaria a los nueve años y es cuando muere mi mamá y ella es la antagonista principal en esta novela.

Como digo, debo tener unos ocho o nueve añitos, debo estar en segundo o tercero de primaria, en un día cualquiera de esta etapa de mi vida salgo al recreo o descanso cotidiano dentro de la jornada escolar, en medio de la algarabía derivada de esta circunstancia alcanzo a escuchar que alguien grita: “Magnolia Correa a que no me da con la correa…”.  Al escuchar esta burla yo me giro para saber quién es que se está burlando de mí y veo a dos compañeras de mi curso que, obviamente hoy en día no tengo ni el menor recuerdo de quienes son esas personitas, salen corriendo, huyendo de mí.  Entonces yo me lleno de ira y salgo a correr tras ellas con el único fin de cascarlas por la gravísima ofensa proferida.

Yo no recuerdo qué pasa con una matera, no sé si ellas tropiezan con la matera y se caen o soy yo la que tumba la matera, no sé, esto no lo tengo claro.  El hecho es que a mí me llaman a la dirección para que le lleve una razón a mi mamá.  Sin testigos, sin firmas, sin lecturas de decretos o derechos, solo verbalmente me dicen: “mañana se tiene que presentar con su mamá, de lo contrario será devuelta…”.  Al llegar a casa al mediodía después de la jornada escolar de este día, le doy la razón a mi mamá sin mayores detalles, simplemente: “mamá que mañana usted se tiene que presentar en la dirección porque si no me devuelven”.

Al día siguiente, mi mamá se presenta conmigo ante la directora a recibir la queja y la sentencia del castigo por mi mal comportamiento.  Esta reunión no dura mucho rato, mi mamá se va para la casa y yo me quedo en la escuela a cumplir con la jornada escolar normalmente.  Sin embargo, esto aún no termina, porque el verdadero valor de esta enseñanza está en el episodio que me espera al llegar a casa al mediodía después de esta jornada escolar.

Este día, al mediodía después de la jornada escolar llego a casa, entro y mi mamá me está esperando con la correa en la mano, me da una paliza, advirtiéndome: “yo no estoy desocupada, no sea pendeja, a mí no me haga perder el tiempo por sus peloteras.  Ah, y cuentecita con irle a contar a su papá de esta pela, porque le volteo el mascadero ”.   Porque mi papá no admite que nos den garrote ni él nos da jamás garrote.

Pero aún falta el castigo verdaderamente doloroso del cual yo no me entero hasta ese momento: “la directora dice que este mes no vas a izar bandera por indisciplinada”.  Yo soy la mejor del curso.

Esto es muy suficiente para curarme de cualquier matoneo, bulling, burla, sátira o como se le quiera llamar.  Lejos de intentar suicidarme o cualquier otra locura, aprendo a aceptar mi apellido, lejos de causarme traumas o frustraciones, entiendo que Correa es mi apellido para toda la vida. Y realmente durante toda mi vida esta burla de “Magnolia Correa a que no me da con la correa” se repite y se repite y yo simplemente convivo con ella y ya.