martes, 22 de noviembre de 2016

FE INTERIOR ES FUERZA EXTERIOR...




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A través de la historia le entendimos a la Religión que los hechos 
narrados en los Libros Sagrados fueron milagros realizados y 
realizables tan solo por Seres Superiores a nosotros, Seres 
Superiores en dones y talentos, con poderes  negados al resto 
de los mortales.  Seres Superiores que vivieron y desaparecieron 
hace miles de años.  Si esto es así, entonces para que nos sirve 
el  ejemplo de su enorme sacrificio?  Qué sentido tiene, cuál fue 
la razón de ser de su horrenda inmolación?   “Todo lo que yo hago, 
vosotros también lo podéis hacer”  son palabras del Eterno que 
animan y soportan nuestra Fe Interior.  La Fe Interior comprometida 
con su Divinidad individual, es el camino directo a la evolución, la 
Fe interior fundamenta la tolerancia, el respeto por todos los 
elementos de la creación porque reconoce y acepta en cada uno de 
ellos una única Divinidad expresada en diversas formas.  La fe 
interior es indiscutiblemente el motor que impulsa toda labor.  En 
el resultado de todo trabajo y toda misión está reflejada la fuerza 
de nuestra fe interior.

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A la falta de argumentos materiales (visibles y palpables) para 
explicar ciertos fenómenos físicos que escapan  a la comprensión 
fácil de la mente humana  la religión le llama dogma, esto quiere 
decir que  no se piensa, no se analiza; se cree y ya, es y punto; 
no se contradice porque estos prodigios son la manifestación o  
expresión espiritual que aún no logramos descifrar para asimilar 
e interpretar su reseña ejemplar.  Sin embargo es imposible 
aniquilar el proceso mental ante tantas y tan hermosas historias 
contadas de manera tan romántica; entre otras cosas, porque 
el gran mérito de la religión  debe ser llevar al Ser Humano a su 
crecimiento y desarrollo permanente y para esto es indispensable 
el análisis mental, el ejercicio del raciocinio sobre todo aquello que 
para él sea importante, incluida su religión.  Por tanto cuando la 
mente inquieta se quita la mordaza que le impusieron, cuando la 
mente se libera de los lazos que la atan, generalmente se pierden 
la fe y la religión,  llevándose consigo las dos más poderosas 
herramientas para la evolución de toda la creación.

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Permanentemente utilizamos o nos apoyamos en la expresión “pedid y 
se os dará” para implorar a un Dios externo: empleo, amor, dinero, salud, 
etc., a un Dios externo que da o quita a voluntad propia, y único 
responsable de nuestras condiciones  materiales individuales (y a esto cándidamente es a lo que llamamos fe), desconociendo de paso la 
oportunidad que posee cada persona para construir su vida y su mundo.  
Evadir esta responsabilidad es renunciar al gran Poder del Libre 
Albedrio que el Creador universal tan generosamente nos brinda.  La  
Religión mal ejercida deja en manos de un Ser externo una determinada
petición o deseo con lo cual desconoce su derecho y su deber para 
crearlo y disfrutarlo.

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