Constantemente tenemos noticias de hechos lamentables, muchas veces
hasta criminales, cometidos por personas normales, gente de bien, en algunas
ocasiones casi honorables, que nos asombran y nos dejan tan perplejos el suceso
como el personaje y la calidad de ambos.
Este tipo de acontecimientos generan todo tipo de juicios y
manifestaciones que, ante la falta de argumentos válidos que los expliquen
plenamente, terminan con la lógica simplista, pero colectiva, de que: “al personaje se le corrió la teja… “, es decir,
que se volvió loco. Esto puede ser
cierto, pero no es tan sencillo.
La pregunta planteada es: ¿a una persona se le correcta la teja de un
momento a otro, es decir, una persona se
vuelve loca sin ton ni son, como por arte de magia…?. ¿No
será más bien que este es un proceso gradual que se gesta poco a poco en el
mundo interno del pensamiento individual, alimentado y azuzado constantemente desde el exterior por el acontecer de una colectividad…?.
Mucho se oye hablar del autocontrol y hasta hay trucos o normas que nos
enseñan a desarrollarlo y practicarlo de tal manera que nuestra reacción ante
una emoción, buena o mala pero emoción, sea lo suficientemente analizada y
calculada de manera responsable.
Sin embargo, superado el momento y controlada la situación ¿qué sucede con el motivo que ocasionó
aquella emoción?, ¿qué o cuáles pensamientos se nos han quedado y los repetimos
inconscientemente, gastando en nuestro interior más de la energía que no
sacamos a flote cuando controlamos el referido impulso?.
El autocontrol es una herramienta muy útil en nuestra vida cotidiana
indiscutiblemente, pero lo será mucho más si nos apoyamos en el conocimiento y
consciencia de nuestro pensamiento para el dominio y control del mismo. El direccionamiento, manejo y control del
pensamiento es una tarea muy difícil de realizar, a veces parece imposible puesto
que exige un alto grado de consciencia y concentración para su observación
constante, pero los resultados valen la pena.
“TODO PENSAMIENTO REPETITIVO MERECE NUETRA MÁXIMA ATENCIÓN, CONTROL Y
DOMINIO”, bien sea para realizarlo o para corregirlo, pues nos está indicando
alguna idea por materializar en cualquier momento. Observar y reconocer nuestros pensamientos
permanentemente, nos permite ejercer dominio y control sobre ellos de tal
manera que podamos calmar la tempestad interior que nos sobrecarga de
sensaciones y emociones en las cuales gastamos inútilmente nuestras más puras
energías.
La verdad, yo soy una convencida de que el trabajo efectivo por aliviar
nuestro planeta comienza en la intimidad del universo individual; esa es la
energía que hay que bajar (iras, dudas, envidias, malicias, juicios, etc.); si
logramos depurar nuestra contaminación interior, indudablemente estamos
haciendo un aporte más que significativo a la descontaminación del medio
ambiente.
El pensamiento se puede realizar, corregir o depurar, pero jamás se debe
ignorar o desconocer…
IMÁGENES DE INTERNET.




No hay comentarios:
Publicar un comentario