jueves, 25 de mayo de 2017

CONTROL DEL PENSAMIENTO





Constantemente tenemos noticias de hechos lamentables, muchas veces hasta criminales, cometidos por personas normales, gente de bien, en algunas ocasiones casi honorables, que nos asombran y nos dejan tan perplejos el suceso como el personaje y la calidad de ambos.

Este tipo de acontecimientos generan todo tipo de juicios y manifestaciones que, ante la falta de argumentos válidos que los expliquen plenamente, terminan con la lógica simplista, pero colectiva, de que:  “al personaje se le corrió la teja… “, es decir, que se volvió loco.  Esto puede ser cierto, pero no es tan sencillo.


La pregunta planteada es: ¿a una persona se le correcta la teja de un momento a otro, es decir,  una persona se vuelve loca sin ton ni son, como por arte de magia…?.   ¿No será más bien que este es un proceso gradual que se gesta poco a poco en el mundo interno del pensamiento individual, alimentado y azuzado constantemente  desde el exterior por el acontecer de una  colectividad…?.

Mucho se oye hablar del autocontrol y hasta hay trucos o normas que nos enseñan a desarrollarlo y practicarlo de tal manera que nuestra reacción ante una emoción, buena o mala pero emoción, sea lo suficientemente analizada y calculada de manera responsable.

Sin embargo, superado el momento y controlada la situación  ¿qué sucede con el motivo que ocasionó aquella emoción?, ¿qué o cuáles pensamientos se  nos han quedado y los repetimos inconscientemente, gastando en nuestro interior más de la energía que no sacamos a flote cuando controlamos el referido impulso?.



El autocontrol es una herramienta muy útil en nuestra vida cotidiana indiscutiblemente, pero lo será mucho más si nos apoyamos en el conocimiento y consciencia de nuestro pensamiento para el dominio y control del mismo.  El direccionamiento, manejo y control del pensamiento es una tarea muy difícil de realizar, a veces parece imposible puesto que exige un alto grado de consciencia y concentración para su observación constante, pero los resultados valen la pena.

“TODO PENSAMIENTO REPETITIVO MERECE NUETRA MÁXIMA ATENCIÓN, CONTROL Y DOMINIO”, bien sea para realizarlo o para corregirlo, pues nos está indicando alguna idea por materializar en cualquier momento.  Observar y reconocer nuestros pensamientos permanentemente, nos permite ejercer dominio y control sobre ellos de tal manera que podamos calmar la tempestad interior que nos sobrecarga de sensaciones y emociones en las cuales gastamos inútilmente nuestras más puras energías. 

La verdad, yo soy una convencida de que el trabajo efectivo por aliviar nuestro planeta comienza en la intimidad del universo individual; esa es la energía que hay que bajar (iras, dudas, envidias, malicias, juicios, etc.); si logramos depurar nuestra contaminación interior, indudablemente estamos haciendo un aporte más que significativo a la descontaminación del medio ambiente.




El pensamiento se puede realizar, corregir o depurar, pero jamás se debe ignorar o desconocer…

IMÁGENES DE INTERNET.

No hay comentarios:

Publicar un comentario